sábado, 14 de junio de 2014

CARACOLES EN SALSA


Me encantan los caracoles, pero lo que no me gusta es tenerlos en ayunas durante días para acabar luego en la cazuela los pobres, en fin, para mi es más cómodo comprarlos ya precocinados y congelados y así no tengo que pasar el mal rato cuando se quieren escapar de la olla... ¡mis neuras y yo! 

INGREDIENTES: (Para 350 gr de caracoles).
- 1 bolsa de caracoles congelados (o no)
- 2 hojas de laurel
- 1 tomate
- 1/2 cebolla
- 3 dientes de ajo
- 15 almendras crudas
- 200 ml de vino blanco
- 400 ml de agua
- 2 rebanaditas de pan frito
- 1 guindilla o 2 : )
- Unas hojitas de hierbabuena (no están en la foto)
- 1 cucharada de especias para caracoles
- Un poco de colorante y pimentón
- Aceite y sal.


ASÍ SE HACE:
En primer lugar sacamos los caracoles de la bolsa, los colocamos sobre un escurridor de verduras y dejamos que se descongelen.
Los lavamos bien bajo el grifo, los ponemos a cocer en una olla cubiertos de agua y una vez que comience a hervir, los retiramos del fuego, escurrimos el agua de la olla y volvemos a cubrir de agua, esperamos a que hierva de nuevo y repetimos la operación de escurrido y hervido (yo lo repito tres veces).



Preparamos la salsa:

  1. Rallamos la cebolla y el tomate.
  2. Se rehogan en una sartén con un poco de aceite a fuego lento y al final se añaden las hojitas de hierbabuena picadas y reservamos.
  3. Freímos las rebanadas de pan, las almendras y los dientes de ajo pelados y partidos en dos y los ponemos en el vaso de la batidora.
  4. Añadimos el vino y la mitad del agua al vaso de la batidora y trituramos todo junto (el agua restante se la añadiremos luego). 
  5. Vertemos lo del vaso al sofrito de la sartén.
  6. Mezclamos y añadimos el agua restante.
  7. Agregamos todos los aliños: Laurel y demás especias.
  8. Por último cubrimos los caracoles con esta salsa, salamos al gusto y los dejamos cociendo en una olla durante una hora y a fuego moderado (movemos de vez en cuando y podemos añadir un poco de agua si vemos que la salsa se espesa demasiado).








Antes de servir en la mesa deberemos cerciorarnos de que tenemos pan de sobra... ¡ Ya te puedes imaginar el porqué, jeje!



Un vinito tinto, unos palillos y bastante pan, no pedimos mucho ¿no?

¡A disfrutar del domingo!

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