Queridos navegantes:
Seguimos con un tiempo bastante desapacible y para ello nada mejor que una sopita repleta de propiedades medicinales: antisépticas y antiinflamatorias.
Se trata de una receta tradicional de la cocina catalana: la sopa de farigola.
Una sopa sencilla a base de pan y aromatizada con tomillo, tan reconfortante como curativa.
¡Espero que os guste!
Ingredientes: (3 raciones)
- 1/2 cebolla grande o 1 pequeña
- 2 dientes de ajo
- 100 g de pan en rebanadas
- 1 l de caldo vegetal
- 50 ml de aceite de oliva
- Unas ramitas de tomillo fresco (yo hago una especie de atado con hilo de algodón, así es más fácil a la hora de retirarlo).
- 1 huevo fresco por persona para escalfarlo en la sopa o 1 huevo duro (en mi caso)
- Picatostes o una rebanada finita de pan tostado por persona.
Elaboración:
Tostar el pan y reservarlo.
Calentar el aceite en una olla y rehogar la cebolla troceada junto a los ajos.
Añadir también el manojito de tomillo y cocinar hasta que la cebolla esté transparente.
Verter el caldo y cocer durante 25 minutos.
Retirar el tomillo, agregar el pan tostado cortado en trozos y seguir cociendo 10 minutos más a fuego lento, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
Triturar y rectificar de sal en caso necesario.
Servir calentita acompañada de huevo duro picado y dados de pan fritos (en mi caso).
Otra manera de servir esta sopa: Escalfar en la olla antes de retirarla del fuego 1 huevo por persona y acompañarla de una rebanadita de pan tostado.
¡Rica 😋!

