Queridos navegantes:
Recién llegada de la isla de Gran Canaria, no podía faltar en mi maleta algún paquete de gofio* de millo, además de otro ingrediente con el cual prepararé una receta que estoy deseando probar desde que lo descubrí (misterio 😇). Aunque aquí también se puede encontrar, no está normalmente en las estanterías de los supermercados que normalmente visito.
El gofio le aporta a esta panna cotta una textura muy cremosa y un delicioso sabor a tostado.
¡Espero que os guste!
Ingredientes:
- 500 ml de preparado vegetal para montar (o nata para montar)
- 2 cucharadas soperas de gofio*
- 3 láminas de gelatina neutra
- 2 cucharadas soperas de azúcar morena (o blanquilla)
- Aroma a canela (opcional).
* El gofio es una harina que se elabora con cereales tostados y a veces también con legumbres.
Podemos encontrar gofio de avena, de trigo, de espelta, de garbanzos, etc.
El más común es el que yo hoy he utilizado: el gofio de millo (granos de maíz tostados y molidos).
El gofio puede utilizarse sin necesidad de cocinarlo sobre frutas o yogures, también en cremas, repostería o incluso como espesante en frío en batidos o sopas.
El gofio también resulta más fácil de digerir que cualquier harina elaborada a partir de cereales crudos.
¡Todo un descubrimiento en mi cocina!
Preparación:
Hidratar las hojas de gelatina en agua fría (según instrucciones del fabricante).
Calentar todo junto a fuego lento: el preparado vegetal, el azúcar y el gofio, remover bien hasta que se disuelva (si tiene grumos, triturar, colar y volver al fuego).
Cuando comience a hervir, retirar del fuego y añadir la gelatina bien escurrida de agua y el aroma (opcional), remover bien hasta que se integre la gelatina y verter en vasitos o copas.
Dejar templar antes de conservarlos cubiertos con film y dejar reposando en el frigo durante 4 horas aproximadamente.
El gofio ayuda a que espese antes.
Sugerencia de presentación:
Plátano en rodajas y canela molida o con dulce de leche o miel ¡Tú eliges!
¡Pronto más recetas con gofio!












